"LA CAMISA DE PANA Y OTROS PELIGROS"

(Casi un cuento de navidad)


Alejandro Aura

por Alejandro Aura

Poeta, escritor,

dramaturgo y hombre de cultura

 
Hay en la calle de Espoz y Mina ―esa calle estupenda de Madrid que desde que cerraron la Casa del Azafrán, la tienda de productos manchegos, se ha quedado chimuela― una tienda de ropa y artículos de caza y pesca muy bonita ante la que siempre me detengo a ver los aparadores pues me hacen recordar unos que había en Cinco de Mayo, en México, cuando yo era chico, y que solían tener cosas semejantes porque se dedicaban al mismo giro, aunque después, con la prohibición de venta y posesión de armas supongo que habrán quebrado, o quién sabe, tal vez el hecho de tener en las vitrinas cabezas reducidas por los jíbaros del Amazonas colgadas de sus propios pelos les trajo la mala suerte, a lo mejor los dueños tuvieron una muerte horrible, o sepa Dios; el caso es que en este establecimiento madrileño hoy vi una camisa de pana verde oscuro, como de cazador, a muy buen precio y muy bonita, con dos bolsas y broches como de ropa vaquera, y me dije, ándale, muchacho, siempre lo dejas para después, siempre se te antoja entrar a esta tienda y no te decides, no seas tímido, te la regalas pasado mañana de Navidad, seguro que te van a tratar bien, ya una vez vi uno de esos sacos ingleses encerados que son también como de cazadores o pescadores, como el que tiene Arturo Beristain, que calientan mucho y son impermeables, y esa vez no me atreví a entrar; otro día, debo haberme dicho; así que agarro y que me meto sin pensarlo más.

En efecto, me trataron bien, fueron amables, pero de camisa nanay, sólo había talla S y sin esperanzas, porque me dijo el afable sujeto que hasta la próxima temporada ya no tendrán. Ah, dije yo, y ¿cuándo es la próxima temporada? Pues en septiembre, me contestó, mirándome con extrañeza como si le estuviera yo preguntando algo que debía saber. Supongo que se referiría a la temporada de caza (o de pesca) para la que están prescritas esas camisas. O sea, deduje, que no son para ponerse así nomás, como camisas de andar por casa, sino que deben ser reglamentarias, y no sé si hay infracción y sanciones por usarlas fuera de su lugar debido, o algo peor; de la que me salvé.

diciembre del 2004