«México lindo y querido, si muero lejos de tí que digan que estoy dormido y que me traigan aquí»
es quizás la canción que enchina la piel a los miles de mexicanos que como yo vivimos lejos de
nuestra tierra y que escogimos España como nuestro nuevo hogar por quién sabe cuánto tiempo,
algunos de manera temporal y otros quizás para siempre, pero nunca nos olvidamos de dónde
hemos venido.
España es un país que nos ha dado a muchos las oportunidades profesionales que en México no
tuvimos o que no eran suficientes. Los españoles nos quieren, les parecemos simpáticos, alegres, de
buen corazón y sobre todo trabajadores, ¡eso sí! Porque aquí un español se puede ir a las 6:00 de la
tarde de su oficina sin el más mínimo remordimiento y si se queda más tiempo exigirá el pago de
horas extras. Nosotros no, estamos tan acostumbrados en México a no cobrar por lo que hacemos de
más, que aquí somos como bichos raros y por supuesto ¡somos muy rentables!.
Aquí uno aprende que todos somos iguales, todos tenemos los bolsillos llenos de monedas de
centavitos que nos dieron de cambio y que juntamos para pagar nuestro boleto del metro, bus o
tranvía, la idea de tener un coche simplemente no nos pasa por la cabeza, ¡huímos de los coches!.
Aquí no esperamos a que llegue la primavera para comer fresas que llaman 'fresones' por su
gigantesco tamaño y tampoco esperábamos tener que usar las palabras pijo, ordenador, autocar,
avería, bacon y aparcar para que nos entiendan cuando hablamos de alguien muy fresa, de la
compu, del camión, de lo descompuesto, del tocino y del estacionamiento. ¿Qué no se supone que
todos hablamos español?, pues resulta que para ellos nosotros hablamos 'mejicano' (nadie los ha
convencido aún de que México se escribe con X, pero seguimos trabajando en ello).
Como somos más de 17,000 mexicanos en España, pues cada vez son más comunes los restaurantes
donde encuentras quesadillas, tamales, tacos de carnitas, chicharrón, nopales, chaparritas, mole
Doña María, salsa verde, habaneros, chelas, tequila... ¡¡¿Cómo puedes beber eso?!! Nos dicen
cuando nos ven tomar un mezcal o un tequila y nos reímos de ellos. Nosotros tenemos siempre una
respuesta cuando los españoles nos preguntan sobre lo bonito de nuestra cultura, nuestra tierra,
nuestro pasado y por qué nos gusta tanto España, pero nos quedamos mudos cuando preguntan ¿por
qué en tu país hay un lugar que se llama Juárez, matan mujeres y nadie hace nada?. En ese
momento se te hace un nudo en la garganta y un hueco en el estómago, reconozco que mi respuesta
siempre ha sido, desgraciadamente, muy austera: "No lo sé".
Hace poco un taxista me preguntaba alarmado que cómo era posible que en México se asesinaran a
43 estudiantes y no pasara nada, tampoco tuve mucho que responderle, deseaba que el viaje acabara
pronto para huir de una cruda realidad. Esas son las preguntas que ni a mi ni a los mexicanos en
España nos gusta que nos hagan, porque aunque estemos lejos nos duele y nos duele mucho, no nos
olvidamos de nuestra familia y amigos que se han quedado allá, no nos olvidamos del lugar donde
nacimos. Nos duele saber que nuestro país destaca hoy más por su violencia, sus gobernantes, sus
narcotraficantes y su pobreza, que por las cosas tan maravillosas que tiene México y que son
muchas de ellas envidiables para cualquier país de Europa.
Soy una de esos miles de mexicanos que viven en España y que vemos las cosas que suceden en
México desde fuera del ruedo. Soy una de esos millones de mexicanos que quiere que las cosas
cambien y estoy convencida de que el verdadero cambio comienza por uno mismo antes que por un
gobierno. ¡Bienvenido/a mi columna! Un espacio de opinión entre dos países, culturas, sociedades y
hasta futbol.