Una mexicana en España:
No importa cuántas horas trabajas sino cómo las trabajas

por Pilar Suárez 

Soy una mexicana en Barcelona que llegó persiguiendo un sueño
como muchos de los que estamos aquí.

Mi propósito es seguir soñando en esta maravillosa ciudad
y poner en alto el nombre de nuestro México.

Soy periodista, de esas antiguas que lo hacen por pasión

y soy estudiante de entrenador de fútbol por amor a un balón.


e-mail: pilsua@hotmail.com
twitter: @pilsua

Para conmemorar el día del trabajo este viernes 1º de mayo la OCDE (Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos) publicó un informe del 2013 en el que detalla que de sus 34 miembros, en México es en donde más se trabaja, es decir que los mexicanos pasan 2.236,6 horas de media al año trabajando y eso equivale a poco más de 450 horas anuales que el resto de países que forman parte del organismo.

En contraparte a estas escandalosas cifras, por no decir esclavistas, encontramos que de los 34 miembros de la OCDE, Alemania y Holanda son los países en donde menos se trabaja. 1,387.9 y 1,380 horas anuales respectivamente. Cuando comparamos las dos puntas es evidente que quien más trabaja no necesariamente vive mejor. Recordé los años en los que trabajé con japoneses, quedarte mucho más tiempo de tu hora de salida no era bien visto porque o eres ineficaz o tu jefe te está dando más trabajo del que se puede y debe hacer en ocho horas. Pero también recordé los años trabajando en empresas mexicanas y efectivamente salir corriendo a las 6 de la tarde parece algo de lo que uno tiene que avergonzarse.

Claro está que la cantidad y la productividad no van de la mano y que la manera de trabajar también está marcada por la parte cultural del trabajador. Estoy convencida que los atrasos en desarrollo y las crisis económicas son meramente mentales sobre todo cuando nos referimos a países industrializados y también con oferta de ocio. Cuando llegué a vivir a España la gente estaba alarmada por la crisis (que para ser sinceros no parecía existir, no para quienes venimos de un país en vías de desarrollo) y recuerdo que pensaba ‘si tan solo en México tuviéramos lo que tienen aquí, haríamos maravillas y no habría crisis’, pero después me di cuenta que México es un país con mucha más riqueza natural que la mayoría de los pueblos europeos, con mucha más gente para producir, con mucha más creatividad, pero también me di cuenta que con menos actitud,con crisis, pobrezas y menos ganas de producir.

Sí, es triste tenerlo todo y no saber aprovecharlo. Llegar al trabajo y comenzar a contar las horas para que se acabe la jornada es el día a día de mucha gente en nuestro México, por falta de ganas sí, pero también por falta de horas bien remuneradas, por falta de tiempo para estar con la família y amigos, por falta de motivación porque muchas veces va a ascender el que mejores enchufes tenga allá arriba en la dirección que el que produce lo que debe en sus ocho, diez o doce horas diarias de trabajo. Y a los niños de México les estamos transmitiendo pocas ganas de crecer para no tener que esclavizarse a un salario o quizás los estamos orillando al camino más ‘fácil’ que es el negocio del narco, el cual ve en los más jovencitos a su carnada predilecta para hacerlos vendedores por tres mil pesos semanales.

El mundo necesita una reestructuración laboral más equitativa para todos y que done un mejor nivel de vida, pero creo que eso solo se logra con un cambio de mentalidad que comienza por uno mismo, por ser productivo, por hacer las cosas bien y a la primera, por no regalar las horas de nuestra vida porque son las pocas cosas que tenemos contados, esa será la única manera de exigir una justicia laboral y una mejor calidad de vida. He conocido gente que trabaja 10 horas diarias y está sola y sin dinero esperando que le llegue su ‘chance’ y he conocido a otras que con 4 ó 6 horas al día son felices y completos en todos los aspectos de su vida. La diferencia no está en las horas sino en la calidad de éstas.