MEXICANOS TRASNACIONALES

José Ramón Santillán

por Dr. José Ramón Santillán Buelna
 

Doctor en Ciencia Política, Universidad Pompeu Fabra, España
Profesor mexicano de Teoría de la Información.
Universidad Rey Juan Carlos, Madrid.

joseramon.santillan@urjc.es

• Los migrantes tienen un impacto positivo tanto aquí como en España.

• Faltan estrategias transnacionales que unan a los mexicanos de partida con su origen.

La migración transnacional, que es cuando las personas se instalan en el extranjero y sus actividades repercuten tanto en su país de origen como en el de acogida, es una de las características de los migrantes mexicanos el siglo XXI. Nuestros paisanos en España están demostrando una enorme capacidad como actores transnacionales para influir en el país ibérico.

Todo esto es consecuencia de la globalización, el desarrollo de las nuevas tecnologías de la información y las características socio-demográficas de la población: universitarios, profesionistas, de clase media, más mujeres que hombres, de una media de edad de 37 años y asentados en las principales ciudadanas. Esto les da mayor capacidad de participación y movilidad social, construir una red de contactos para formar mayores vínculos con diversos grupos tanto locales como extranjeros. En España eso es lo que está sucediendo con nuestros residentes.

La inmigración mexicana que se ha instado en el país ibérico en la última década es un grupo de personas homogéneo y compacto en cuanto a características socio-demográficas y razones para migrar, así lo hemos documentado desde hace cinco años en nuestras investigaciones del Grupo de Estudios Avanzados de la Comunicación (GEAC) de la Universidad Rey Juan Carlos. Identificamos un total de 20 mil mexicanos, un grupo pequeño en comparación con otros colectivos de extranjeros, pero su fortaleza está en que forman parte de una migración cualificada que les permite impulsar nuestros valores culturales, compartir información de lo que pasa en México y España, entre otras cuestiones. También se han agrupado en diversas asociaciones para tratar de intervenir en las decisiones gubernamentales de los dos países que afecten sus intereses. Prueba de ello es la campaña para homologar los permisos de conducir o su participación en las elecciones presidenciales como residentes en el extranjero.

La relevancia de la población mexicana en España no sólo está en el florecimiento de la gastronomía y creación de pequeñas empresas alimenticias, sino también en la participación activa en las instituciones locales. La academia, la economía, los medios de comunicación, la cultura y el deporte son ámbitos que permiten reconocerlos como actores transnacionales. Actividades que documenta día con día Alfredo Rodríguez Brondo en la web http://mexicanosenespana.blogspot.com.es. Desde hace 12 años realiza una labor meritoria para unir a los mexicanos de aquí con los de allá. En sus páginas se proyecta el talento, el trabajo, esfuerzo, capacidad artística de nuestros inmigrantes que tiene un impacto positivo en la opinión pública de los dos países, y que contrasta con la imagen de país violento en la que se centran los medios de comunicación hispanos.

Ésta creciente importancia del transnacionalismo en el contexto de las migraciones es un aspecto a tomar en cuenta para aprovechar la influencia que pueden tener nuestras comunidades mexicanas en el extranjero, no sólo la que está en Estados Unidos, y que obligan a pensar al Gobierno que sus políticas no se queden en lo nacional, sino que integren estrategias transnacionales que unan a los mexicanos de partida con su origen, que antes quedaban separadas, pero ahora las nuevas tecnologías e Internet las unen.

En ese sentido, los mexicanos en España utilizan las nueva tecnologías para construir un sistema de autocomunicación en el que viven, trabajan, debaten, sueñan y cuando hace falta se movilizan. Reforzando también la interacción con su país de origen. Ya no hay una separación entre lo de aquí y allá porque la comunicación digital en la sociedad global permite crear un espacio transnacional.