Cuando uno sale de su país por convicción propia, sin motivo específico, sino el de experimentar nuevas sensaciones, se encuentra con un mundo totalmente nuevo.
Cambiar de país no es lo mismo que viajar, cuando se viaja, se vuelve, se regresa al lugar de origen pero cuando se cambia de continente, el principio es duro; el principio y los siguientes años hasta que uno logra encontrar un equilibrio.
Gloria Torres Mejía, pintó en México y también escribió durante muchos años y en su país todo fluía e inclusive alguna gente conocía y preguntaba por su obra pero cuando vino a Madrid con su cerebro, sus recuerdos, sus estudios y su arte, nadie la conocía.
A Gloria le ha costado trabajo retomar su camino pero nunca ha dejado de pintar y hacer arte ya sea en la intimidad o mostrando en ocasiones lo que ha hecho pero después de 7 años, número cabalístico, ha decidido comenzar a salir de ese mundo secreto, hermético, en el que ha vivido en España, para compartir con la gente lo que ha hecho pues, ¿cómo podría existir el arte en el silencio; en el secreto o encerrado en carpetas y escritos que no tendrán un lector o un espectador?