Cuando varios amigos salen juntos a tomar unas copas o viajan en grupo es frecuente que se ponga un fondo, es decir, cada uno aporta una cantidad de dinero acordada previamente, uno de ellos se hace cargo de ese dinero y es con lo que se pagan los gastos comunes.
Si por ejemplo, cinco personas tienen que tomar un medio de transporte, el que lleva el fondo es el que va a la ventanilla a comprar todos los boletos. Si toman una cerveza él paga el total de la cuenta y si van a un museo es también el depositario del fondo el que compra las cinco entradas. Cuando ese fondo se empieza a acabar, se aporta una nueva cantidad más o menos alta dependiendo de lo que se prevea hacer. Entonces es normal que el fondo pase a manos de otra persona ya que esta es una tarea que se reparte entre todos.
Esta práctica evita que todos tengan que estar sacando sus monederos para pagar cada quien su copa o su entrada con lo que se ahorra mucho tiempo y se evitan muchas molestias con el cambio. Otra ventaja que hay con este sistema es que el pago se estandariza, es solidario, ya que todos pagan igual cantidad.
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