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Consulta telemática de expedientes de nacionalidad española por residencia |
El español, como el mexicano, toma mucho café. Las ciudades están llenas de cafeterías que a cualquier hora del día, tienen clientes tomando el café de por la mañana temprano para despertar, el de media mañana con los compañeros de trabajo o el de después de comer que son los fundamentales y casi imprescindibles. Entre medias, todos los que caigan. Lo que nos diferencia no es tanto la cantidad sino la calidad, pues se trata de café expreso y mucho más amargo del que nosotros acostumbramos a tomar. El café solo se sirve en taza chica, muy chica, y es que es muy fuerte. Cuando se trata del café con leche las variedades son numerosas en función de la cantidad de leche, es decir, del color más o menos claro de la mezcla. En términos generales un "cortao" tiene muy poca leche, el "café con leche" algo más y, la "leche manchada", como su nombre indica, es más leche que café. Todo esto puede servirse en tamaño doble. Pero no queda aquí la cosa. Aparte de estas tres variedades muy generales y que se pueden entender en casi todo el país, en muchos lugares las mezclas tienen sus propios nombres. Como muestra bien vale un botón: Málaga, donde uno se puede pedir un: "solo", "largo", "semilargo", "mitad", "semicorto", "corto", "sombra" o "nube". El capuchino es muy diferente al que se toma en México, se sirve en taza como cualquier otro y no es azucarado. En verano hay muchas personas a quienes les gusta el café con hielo: una taza de café solo y un vaso largo con hielo donde se echa el café una vez que se ha endulzado al gusto y se ha enfriado un poco; otra variante sería el granizado de café, en heladerías y cafeterías, una especie de "raspado" de café. En invierno, sin embargo, lo que priva es el "carajillo", un café solo con un chorrito de aguardiente para calentarse, en otras palabras el equivalente al mexicanísimo "café con piquete". El descafeinado se puede pedir de dos formas: descafeinado de máquina, que es también un expreso o de sobre, que generalmente se le llama por el nombre de marca, Nescafé. Y, muy importante, si no se especifica, pondrán el sobrecito de café soluble en una taza de leche. De modo que, si lo que quieres es tomar algo parecido al "americano" hay que decir: un descafeinado con agua. Y es más, en algunos casos, a lo mejor hay que explicarle al mesero que lo que queremos es una taza de agua caliente con un sobrecito de Nescafé, porque esta variedad posiblemente sólo un extranjero la pida. La bollería, equivalente al pan de dulce, se toma como acompañante del café en el desayuno. La variedad es también enorme y los nombres cambian casi de pueblo en pueblo. Si bien un cruasan (cuernito) se conoce en todas partes y una ensaimada, a pesar de ser un bollo típico mallorquín, se encuentra en toda España, no con todas las variedades ocurre así. De modo que si en Granada probaste un "suizo" y te gustó no lo pidas en Sevilla, por ejemplo, no te entenderían. No esperes encontrar panaderías que vendan "cochas", "cocoles", "gendarmes", "orejas" o "banderillas". Lo que sí hay son donas, pero si las pides con ese nombre es muy probable que te miren con extrañeza pues aquí se conocen con el nombre de "donuts". Y tampoco vayas a comprarlo en la noche porque te encontrarás que ya no queda nada horneado del día en las panaderías, sólo los productos industriales. Enlace interesante:
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